lunes, 4 de enero de 2010

¡¡FELICITACIONES!!

RICARDO CASTRO GANADOR DEL CONCURSO DE CUENTO RCN - MEN

Contar historias ha sido desde siempre una necesidad de los seres humanos. Ricardo Castro, estudiante de la Escuela Normal Superior La Hacienda, decidió contar una y con ésta quedó entre los 10 ganadores del segunda categoría del Tercer Concurso Nacional de Cuento en Homenaje al escritor cartagenero Germán Espinosa, organizado por el Ministerio de Educación Nacional y RCN.

La dificil tarea de estar entre los 35 gnadores del Concurso inició con el sobre de ilusiones donde envió su cuento, el cual tuvo que abrirse paso entre los 36.109 cuentos enviados desde 971 departamentos que participaron en esta tercera versión.

Luego de una ardua selección por etapas realizada por universidades, la seleccion de los 109 cuentos estuvo a cargo delos escritores colombianos Claudia Arroyave, Cristian Valencia, Irene VAsco, Nahum Montt y Roberto Rubiano.

Finalmente, los 35 ganadores fueron tarea de un jurado internacional, quien leyó los cuentos seleccionados y realizó la premiación en la ciudad de Cartagena en el marco del HAY Festival.

lunes, 26 de octubre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

UN VIAJE A MACONDO


María Fernanda Castañeda
A tempranas horas, una caja de metal nos transporta al pueblo donde la imaginación es cierta y la vida esta llena de mariposas amarillas. Al llegar, nuestra vista refleja el pensamiento y vemos a macondo como lo habíamos soñado alguna vez: el sol que acoge a la mañana y el tren que pasa con sus mil vagones a las 10:00.
Los niños, los colores y los parques, despiertan la alegría de aquellos que por primera vez visitamos la tierra de García Márquez. Recorremos las calles y cada segundo nos hace querer quedarnos para siempre, por que sentimos que la vida es más bella si todas las mañanas nos meciéramos en la terraza y nos viéramos envejecer sin un espejo, sólo con la soledad del alma

ESCALAFÓN FELINO



Mi antiguo barrio era clase baja. La comida era pésima, las gatas gordas y feas, y no había diversión. Mis viejos amos me daban restos de pescado, leche helada y decían que no servía para nada, pues, no cazaba los ratones que habitaban en su casa. Por eso decidí tomar este domicilio, nuevo, con clase, sofisticado y elegante. Precisamente, éste porque otros gatos me dijeron que por aquí estaban las mejores fiestas, las mejores gatas y lo más importante, el mejor pescado. Sin contar, que todos esos trastes, escombros, mugre y gentuza no van con mi bello pelaje blanco, y mis impactantes ojos azules.
Así que me escapé y buscando encontrar mi destino, entre a una de las casas valiéndome de sus dueños… ¿quien le negaría un hogar a un gatito de Angora tan lindo como yo?, esperé un momento para atrapar a mi presa cuando vi a una mujer salir, me le pegue a los pies como goma de mascar, ronroneando y haciéndole cariñitos, definitivamente todo me salió como quería.
En el mismo instante en que entré a la mansión, me convertí en su rey, me dieron leche tibia y me cocinaron un bello y oloroso filete de salmón. Pero mi sueño se volvió pesadilla cuando una de las sirvientas dijo que estaba muy sucio, así que me tomó, me dio un horrendo baño, me secó, me esponjó, y me colocó un lazo rosa en el cuello, no hice ningún esfuerzo por escapar, porque si actuaba mal, era posible que me echaran y nada en el mundo evitaría que viviera en aquella gran casa blanca con paredes de mármol. Lo tomé como una especie de sacrificio.
Cuando la noche llegó, por fin iba a disfrutar de lo que buscaba. Me saqué el moño, salí del cuarto por la ventana, y camine hasta uno de los callejones. Lo que vi desde ahí fue lo más que fantástico, lo mejor de lo mejor, un tanque de basura lleno de gatas y gatos bailando al ritmo de la música.
Era un club muy exclusivo, tanto, que para entrar, había que pasar una prueba, la cual consistía en comer un ratón. Un horrible y asqueroso ratón. Los ratones no son mi comida favorita, al contrario, no me gustan, me causan asco, por eso nunca los cazaba, pero no tenía opción.
Empecé por la cola, luego el cuerpo, las patitas y de último la cabeza. Cuando terminé, estaba empapado de sudor, tenía los ojos ahogados en lágrimas, aguantando las ganas de vomitar. Fue asqueroso pero lo hice porque no iba a dejar que una simple prueba de un ratón arruinara mis ganas de disfrutar las fiestas de aquel club.
Todo el mes que pasó después de aquel momento fue estupendo, en el día era mimado como un emperador, con los mejores cuidados y atenciones, y en la noche gozaba de comida, bailes y verbenas. Pero lo que nunca me pasó por la mente era que mis antiguos dueños colgaran carteles con mi foto en todas partes.
Fueron a buscarme a la hermosa casa donde viví todo ese tiempo. No dejé que me atraparan, al primero que me tocó le rasguñé toda la cara, y empecé a correr. El chofer, las nanas de los niños, el mayordomo, las sirvientas, el chef, sus ayudantes y el resto del servicio me persiguió por toda la casa, uno tras otro, tratando de capturarme. Yo corría por todos lados tumbando jarrones, rompiendo cortinas y destruyendo todo a mi paso.
Los dueños de la casa animaron el afán de atraparme poniendo como premio aumentar el sueldo al 50% al que me entregara al par que me reclamaban. Ninguno logró atraparme. Fue mi error no saber por donde andaba, golpearme con la pared y caer desmayado lo que me llevó devuelta hacia el sucio barrio y la horrenda casa de donde me había escapado.

viernes, 11 de septiembre de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

UN PEQUEÑO MUNDO POR DESCUBRIR

Alberto Márquez

Existe un lugar en donde todo es más grande que tú, en donde puedes posarte sobre las flores con la confianza de no caer y ver un país extenso de grandes plantitas verdes. Tan simple que pocas personas lo notan, que puedes caminar sin temores y en donde alguna vez fuiste larva, y cuando aleteas te das cuenta de que solo eres un pequeño vestigio del mundo de las mariposas.

PROFUGO DE AMOR

Yohalis Rico Pineda
El día del cumpleaños de mi novia no tenía dinero para comprarle nada bueno, la situación económica de mi familia estaba muy mal; a mi padre lo habían echado del trabajo y mi madre nunca había trabajado por cuidar a mis hermanos y a mí. Mi novia era muy linda siempre había obtenido todo lo que quería, no podía llegar ante ellas con las manos vacías. Sobre todo sabiendo que tenía un gran afecto hacia mí.

Toda la noche me quedé pensando cual sería el regalo perfecto para ella y cómo lo obtendría. Muchas ideas rondaron mi cabeza pero ninguna era muy convincente. Al levantarme una sonrisa llegó a mi rostro creo que por fin después de tatas ideas, había encontrado la perfecta.

Fui corriendo a contárselo a mi mejor amigo, le propuse que me ayudara, pero se negó rotundamente. No entendía por qué estaba mal, pues, mucha gente lo hacía. No podía ser yo la gran excepción. Después de pensarlo un rato me decidí a ir al Supermercado todavía no sabía que iba a llevar.

Entre muchas secciones me decidí por donde estaban los reproductores. Habían muchos de distintos colores no sabía cuál escoger creo que sólo estaba mirando los de mi gusto, después de observarlos por un rato, escogí uno rosado muy lindo, lo tomé en mis manos hice como si lo fuera a comprar. En la otra sección estaba el vigilante y noté que tenía sus ojos puestos en mí. Me dirigí hacia donde estaban los repuestos de auto, los miré por un rato para no llamar la atención del vigilante. Estaba tranquilo no tenía nervios; pero cuando se me desamarraron las agujetas del zapato, al mirar hacia arriba vi muchas cámaras alrededor del almacén, sentí miedo, los vigilantes me observaban. Cuando iba llegando a las cajas fingí entrar a una de ellas. Dentro de la multitud me escondí e intenté huir de las cámaras y de los vigilantes. Por fin, cuando los perdí de vista, corrí al baño a quitarle todas las etiquetas al reproductor. Cuando lo estaba sacando del empaque pensé que si yo quería a mi novia y ella a mí no le importaría lo material, si no el amor y el cariño que yo pueda brindarle.

Salí del Supermercado con un bultito en el bolsillo, una chocolatina y un beso.