El día del cumpleaños de mi novia no tenía dinero para comprarle nada bueno, la situación económica de mi familia estaba muy mal; a mi padre lo habían echado del trabajo y mi madre nunca había trabajado por cuidar a mis hermanos y a mí. Mi novia era muy linda siempre había obtenido todo lo que quería, no podía llegar ante ellas con las manos vacías. Sobre todo sabiendo que tenía un gran afecto hacia mí.
Toda la noche me quedé pensando cual sería el regalo perfecto para ella y cómo lo obtendría. Muchas ideas rondaron mi cabeza pero ninguna era muy convincente. Al levantarme una sonrisa llegó a mi rostro creo que por fin después de tatas ideas, había encontrado la perfecta.
Fui corriendo a contárselo a mi mejor amigo, le propuse que me ayudara, pero se negó rotundamente. No entendía por qué estaba mal, pues, mucha gente lo hacía. No podía ser yo la gran excepción. Después de pensarlo un rato me decidí a ir al Supermercado todavía no sabía que iba a llevar.
Entre muchas secciones me decidí por donde estaban los reproductores. Habían muchos de distintos colores no sabía cuál escoger creo que sólo estaba mirando los de mi gusto, después de observarlos por un rato, escogí uno rosado muy lindo, lo tomé en mis manos hice como si lo fuera a comprar. En la otra sección estaba el vigilante y noté que tenía sus ojos puestos en mí. Me dirigí hacia donde estaban los repuestos de auto, los miré por un rato para no llamar la atención del vigilante. Estaba tranquilo no tenía nervios; pero cuando se me desamarraron las agujetas del zapato, al mirar hacia arriba vi muchas cámaras alrededor del almacén, sentí miedo, los vigilantes me observaban. Cuando iba llegando a las cajas fingí entrar a una de ellas. Dentro de la multitud me escondí e intenté huir de las cámaras y de los vigilantes. Por fin, cuando los perdí de vista, corrí al baño a quitarle todas las etiquetas al reproductor. Cuando lo estaba sacando del empaque pensé que si yo quería a mi novia y ella a mí no le importaría lo material, si no el amor y el cariño que yo pueda brindarle.
Toda la noche me quedé pensando cual sería el regalo perfecto para ella y cómo lo obtendría. Muchas ideas rondaron mi cabeza pero ninguna era muy convincente. Al levantarme una sonrisa llegó a mi rostro creo que por fin después de tatas ideas, había encontrado la perfecta.
Fui corriendo a contárselo a mi mejor amigo, le propuse que me ayudara, pero se negó rotundamente. No entendía por qué estaba mal, pues, mucha gente lo hacía. No podía ser yo la gran excepción. Después de pensarlo un rato me decidí a ir al Supermercado todavía no sabía que iba a llevar.
Entre muchas secciones me decidí por donde estaban los reproductores. Habían muchos de distintos colores no sabía cuál escoger creo que sólo estaba mirando los de mi gusto, después de observarlos por un rato, escogí uno rosado muy lindo, lo tomé en mis manos hice como si lo fuera a comprar. En la otra sección estaba el vigilante y noté que tenía sus ojos puestos en mí. Me dirigí hacia donde estaban los repuestos de auto, los miré por un rato para no llamar la atención del vigilante. Estaba tranquilo no tenía nervios; pero cuando se me desamarraron las agujetas del zapato, al mirar hacia arriba vi muchas cámaras alrededor del almacén, sentí miedo, los vigilantes me observaban. Cuando iba llegando a las cajas fingí entrar a una de ellas. Dentro de la multitud me escondí e intenté huir de las cámaras y de los vigilantes. Por fin, cuando los perdí de vista, corrí al baño a quitarle todas las etiquetas al reproductor. Cuando lo estaba sacando del empaque pensé que si yo quería a mi novia y ella a mí no le importaría lo material, si no el amor y el cariño que yo pueda brindarle.
Salí del Supermercado con un bultito en el bolsillo, una chocolatina y un beso.

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